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martes, 6 de junio de 2017

HUMILDES FOGONES DE LA ALPUJARRA(Un ripioso poema culinario)

              GERMÁN ACOSTA ESTÉVEZ



En una calle, en un rincón cualquiera, de un día cualquiera, de uno de esos pueblos de La Alpujarra, donde el tiempo, que no es de nadie, discurre con un compás pausado y macilento; a esa hora en la que el soniquete cotidiano de los cacharros de cocina no altera, sino que es el ritmo mismo de la vida:
Se descorre una cortina,
Un pestillo que cede “pa” dentro
Y aparece esa curiosa vecina
Que de forma repentina
Ya se te ha “zampao” dentro.

-Vecina, que soy la Eduarda.
¿A dónde puñetas andas “metía”?
                  -Pasa pa dentro, “so” petarda.
Tú no te cortes, reina mía,
Y pon tus carnes sobre la albarda.

-¿Es que vas de “boa” o de farra?
¡Menúo follón el que tienes “liao”!
-Estoy que me subo a la parra,
Pues de golpe, se “m´han presentao”
“Tos” los de La Casa de La Alpujarra.

Tengo, “pa” que a esa gente le sobre:
Huevos, pimientos, papas y cebolla deconstruía
En una hermosa sartén de cobre.
-Vamos, lo que aquí “de toa la vía”
Han “sío” unas papas a lo pobre.

-Y allí tengo a mi Honorio,
Con su delantal estilo italiano,
Hortelano y pinche meritorio,
Echándome en todo una mano
Y siempre pendiente del cocitorio.

Honorio, espabila, lucero,
Vamos a darle caña,
Que no llegamos ni pa febrero:
Yo pongo al horno la lasagna,
Échale tú el nabo al puchero.

Las cortas luces y entendederas
De este avezado y rudo labrador
Confunden las directrices guisanderas
Con proposiciones de ardiente amor,
Y el hombre sale por peteneras.

-Despierta, que eres un sinapismo,
Vive en tu mundo play-boy,
Sigue con tu ilusionismo:
Con la que hay aquí hoy
Y tú siempre pensando en lo mismo.

-No te me azufres, Adelina,
Siento haberme equivocado
Y el haberte puesto mohína,
Pues no veo donde haya pecado
En arrimar mi ascua a tu sardina.

-Me dejas de una pieza:
De esto, hablando no sigo,
Pues me da mucha pereza
Y, ¿sabes lo que te digo?:
¡No me va a doler esta noche la cabeza!

Eduarda, démonos una vueltecita,
Pues es mi expreso deseo
Visitar a mi comadre Frasquita,
Que así practicamos el “golimbreo”
Y le “damos un rato a la tarabita”.
Pero una voz ronca y demodée,
De un vendedor ambulante,
En la placeta de San José,
Congrega al curioso viandante:
Al grito de: ¡vamos, niñas, al qué!

-Que traigo sesos fritos de Alcázar,
Dulce del paraíso de Capilerilla,
Sopa de almendras de Cáñar,
Guisote de calabaza de Mecinilla
Y potaje de puñaíllo de Cádiar.

Bayacas les regala a los expertos
Cocido de cardos en tradicional olla,
Órgiva te sirve habas de sus huertos
Y una sopa calentica de cebolla
Que resucita a los muertos.

Llevo leche frita del Pozuelo,
De Notáez, papaviejos de lebrillo,
De Alcútar un peñasco bulchero,
De Murtas un crujiente soplillo,
La misma gloria bendita del cielo.

Traigo de Olías sus antiguas cazuelas,
De Fondales, gazpacho de pepino,
De Bérchules, sobrehúsa de habichuelas,
De Polopos, un lomo en adobo de vino
Y de Ferreirola, unas poquitas hojuelas.

Vendo de Nieles su potaje de castañas,
Una delicatessen que está pa reventar,
Y fritaílla de conejo de Carataunas,
Tortilla de collejas de Mecina Alfahar,
A la mayor envidia y gloria de España.

En Cástaras me han “dao” remojón,
Lomo en orza traigo de Lújar,
Trucha al horno de Bubión,
Cazolilla gitana de Soportújar
Y de Sorvilán, la olla de San Antón.

Pucherico de San Marcos de Mairena,
Fritaílla de Santo Cristo de Almegíjar,
Fresco y rico cilimoje de Picena,
Un potente molío de aceitunas de Ugíjar
Y moraga de sardinas de Melicena.

Hinojos de Válor con abundante pringá,
Migas de Tímar “pa” cualquier comensal,
De Pitres papas matanceras y fritá,
Cojáyar y Jorairátar ponen arroz liberal
Y Busquístar, peñascos y asadura encebollá.

Juviles sabe a moriscos maimones,
Atalbéitar huele, sin duda, a empedrao,
Pampaneira, a puchero de cascarones,
Mecina y El Golco, a ajo quemao
Y Pórtugos, a potaje de orejones.

Prueben de Yegen las gachas de pimentón,
De Narila sus contundentes hormigos,
Présules y jarugas del vecino Albondón,
Zarzuela de pescao del Haza del Trigo,
Y la “asaúra” con papas de Alfornón.

De Mecina Tedel, papas aliñás,
De Yátor, traigo el cuajao,
De Albuñol, sardinas espichás,
De La Mamola, fritura de pescao,

De Gualchos y Castell, las bogas escalás.


Llévense un lindo de Laroles,
De Júbar, degusten sus talvinas,
De Bargís, cazuela de caracoles,
Y, para las hambres culebrinas,
De Capileira, un puchero de coles.

¡Qué locura de papajotes de Cherín,
De melosos borrachillos de Turón,
De torta de aceite y choto al colorín
Del ardiente y mayoyo Torvizcón,
Y de Lobras, su fritaílla de San Agustín!

Pescao en adobo, de Fregenite.
De Trevélez, jamón y guisote,
Perdiz en escabeche de Nechite,
Zalamandroña, meloja y arrope
De los “güenos” de Rubite.

Disfruten con todo este sabor
Y compartan, que algo “quea”;
Riéguenlo con el amor
De un Poeta en Nueva York
De la Rambla de Huarea.

Humildes fogones de La Alpujarra,
Sin oropeles, ni afeites, ni carmín:
Pañuelo para las hambres del pobre,
Delirio de los señoricos de postín.
Humildes Fogones de La Alpujarra,
Desde siempre, nuestras estrellas Michelín.

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